Durante el embarazo estamos preparadas para una serie de modificaciones físicas y psicológicas, a veces estamos pensando en pasar de forma rápida de  una semana a otra para ver esos cambios, cómo crece nuestro bebe durante la tripa, cuándo empieza a dar pataditas….

Los meses al principio pasan deprisa e incluso  podemos seguir haciendo nuestra vida normal, pero a partir de la 30 semana todo transcurre más despacito. Muchas estamos pendiente de un calendario para saber en todo momento en qué día de la gestación nos encontramos.

La atención está más focalizada en la llegada del famoso día, mi fecha probable de parto que es la que se me repite en todo momento. Nos preparamos para esa fecha  ya sabemos los motivos por los que acudir al hospital lo repite la ginecóloga en la consulta, la matrona en la preparación al parto, amigas, familiares….

Tengo unas expectativas previstas para ese día, he idealizado  el tipo de parto que deseo tener, si quiero epidural o no, quien me acompañara etc…

Quizás he prestado más atención a ese periodo mucho más importante e inminente en mi cabeza, pero las horas siguientes al parto son de gran relevancia porque se están produciendo muchos cambios en mi cuerpo,  mi organismo empieza a intentar quedarse como su estaba  antes del embarazo.

 

¿Qué es el puerperio?

 

La definición clásica de puerperio es el periodo transcurrido desde la finalización del parto hasta cuarenta días después del mismo. Se puede dividir en dos periodos diferenciados uno el que transcurre en el hospital y otro en el se vivirá en el domicilio. Llamamos puerperio hospitalario precoz aquel que incluye las dos primera horas inmediatamente posteriores al parto.

 

5 puntos a tener en cuenta

 

1-Es el periodo durante el cual existe un mayor riesgo de la aparición de complicaciones, por lo cual se considera fundamental adoptar controles y medidas preventivas al respecto.

Debido a la importancia de este periodo estarás esas dos horas en el paritorio, es decir mismo lugar donde ha sido el parto. En estas salas se dispone de más medios específicos para el control postparto.

2-La profesional encargada de vigilar posibles complicaciones que pudieran aparecer en este periodo es la matrona. Aprovecha a preguntar todas las dudas que tengas sobre tus cuidados posteriores en la planta y en casa.

3-En estas dos horas permanecerás en ayunas, manteniendo la vía venosa puesta en el parto. Cuando pasen las dos horas se te hará un último control para asegurar que todos los parámetros están dentro de la normalidad,  y si todo está bien podrás comer y beber sin problema.

4-Los parámetros que vigilaran serán:

  • Nivel de conciencia.
  • Constantes vitales: Tensión arterial, pulso y temperatura.
  • Diuresis  (vigilar posible retención urinaria)
  • Valoración de la hemorragia genital
  • Características uterinas: Tamaño, contractibilidad.
  • Estado de la episiotomía (hematomas, sangrado, dolor, etc.).

5-Recuerda que si te han puesto la epidural, te retiraran el catéter que tenías puesto en la espalda antes de irte a la planta. Todavía tendrás que esperar un tiempo para poder levantarte y recuperar la fuerza en las piernas. Para evitar posibles caídas es importante que siempre lo hagas acompañada y sea de manera progresiva.

 

En la planta de hospitalización

 

Cuando llegues a la habitación se seguirán realizando los controles realizado en el paritorio pero de una manera más extensa. En este caso el profesional encargado es el personal de enfermería.

En el postparto hospitalario es donde comienza tu aprendizaje sobre todos los aspectos que se relacionan con esta etapa. Por la secuelas especificas físicas del paro y las consecuencias emocionales del mismo, estarás con una receptividad limitada. Por ello la  información será gradual y progresiva, dejando de forma clara unas bases mínimas de normas de actuación que ya se deberían haber aportado en las clases de preparación maternal.

 

 Aspectos generales a tener en cuenta

 

·         Una vez pasado un periodo de descanso es recomendable la deambulación y siempre cuando estés acompañada. Es mejor incrementar la actividad física de forma gradual sin que  llegues al agotamiento, pero desaconsejando largos periodos de inmovilidad. Todas estas normas previenen la aparición de problemas trombo-embólicos.

·         Puedes darte una ducha diaria, en los primeros momentos siempre acompañados por si necesitas ayuda. Al principio es mejor evitar los baños de inmersión.

·         Realiza una higiene frecuente de la zona vulvo-perineal con agua y jabón es suficiente, con aun adecuado secado tras los lavados.

·         Es aconsejable una dieta completa y equilibrada. Si es posible que sea rica en fibra para prevenir problemas de estreñimiento, y los derivados de la posible presencia de hemorroides.

       Por ultimo las limitaciones físicas después del parto, las alteraciones del ritmo de sueño por la lactancia y la falta de reposo que supone la estancia en el hospital, generan una situación de cansancio. Procura descansar los periodos en los que tu bebé este dormido. Te será de gran utilidad y necesaria la compañía de tu pareja o persona de confianza, que te aporte el apoyo preciso en esta fase…..y quizás sea la persona que pueda restringir el número de visitas al mínimo.